La búsqueda del libro perdido
Un video que armé usando stop motion. Ir directo al...
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Una de las grandes inveresiones del verano fue mandar a hacer un librero que cubriera nuestra desnuda pared de la sala. Ese lugar donde pasamos muchas horas de nuestra vida, entre viendo televisión, jugando, leyendo, tomando la siesta o símplemente platicando.
No se los demás, pero uno puede decir si yo estuve en la cocina por el desastre que queda a mi paso. Un poco de trastes sucios, cucharas en las encimeras, embarrones de mayonesa... y así. Y aclaro que el piso no queda exento.
Continuando con el paseo por las series televisivas que nos mantienen ibernando mientras ingerimos palomitas, vamos con unas cuantas de fantasía.
En un mundo perfecto, podríamos proteger a nuestros perros de situaciones negativas, de ansiedad y de miedo. En el mundo real, debemos ayudar a nuestros perros a que aprendan cómo hacer frente y responder, de una manera sana y aceptable, a todo el espectro de personas, animales, lugares y cosas que pueden encontrar.
Una de las cosas de las que hay que estar conscientes al momento de que tienes un perro en casa, es que aunque en muchos de los casos pueden ser tratados como niños pequeños, esto no se aplica para todo. Especialmente para la comida. Los perros tienen un sistema digestivo completamente distinto al nuestro y algunos de los alimentos a los que estamos acostumbrados no son ni de cerca recomendables para un perro.
Algunos consejos para preparar café instantáneo. Hace tiempo leí un libro (Coffee de Claudia Roden) que cuenta la historia del café. Dedica unas cuantas páginas al café insantáneo y al café mexicano. Del café mexicano (el cual, a grandes rasgos, menciona que tiene la capacidad de exportarse como uno de los mejores del mundo, si no usara cepas tan baratas y desechables) cuenta el clásico chiste: En México, el café instantáneo es Nescafé y los amantes del café, prefieren referirse a él como Noescafé. El café instantáneo se elabora con los sobrantes o las malas cosechas de café brasileño, arábigo (que Roden clasifica como el segundo mejor, después del indonesio, tómala… pa conseguir uno de esos…) pero que sigue siendo bueno para tomarse en un apuro.
Hace un par de años, cuando llegué a Cholula, sin chamba y sin propósito, habré subido unos kilitos. Sí, según wiifit, hace un año y medio, pesaba 120 kilotes. Era un cerdo. Uno muy guapo, pero un cerdo. Según mi peso debería estar entre los 70 y 80. Es lo más gordo que he estado en la vida. Normalmente no me importaría la abundancia de carne, después de todo, también he tenido mis etapas pobretonas y delgadas. Aunque tuve la oportunidad de enamorar con una mirada; se me retorcía la tripa de hambre y me vendía por un arroz con leche, así que la gordura, en mi rango de atributos, está más o menos bien vista.
Siguiendo con la tarea de poner por aquí algunas de las series en que ocupamos nuestras noches (y que últimamente dejamos debido a unas fallas de equipo), ahora toca el turno a algunas de las series de comedia a las que le dedicamos el tiempo.