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Posted by on jun 19, 2012 in Blog, Nuestros hobbies, Vida y lo que se le parezca | 0 comments

Long con lifehacking

Long con lifehacking

Hace un par de años, cuando llegué a Cholula, sin chamba y sin propósito, habré subido unos kilitos. Sí, según wiifit, hace un año y medio, pesaba 120 kilotes. Era un cerdo. Uno muy guapo, pero un cerdo. Según mi peso debería estar entre los 70 y 80. Es lo más gordo que he estado en la vida. Normalmente no me importaría la abundancia de carne, después de todo, también he tenido mis etapas pobretonas y delgadas. Aunque tuve la oportunidad de enamorar con una mirada; se me retorcía la tripa de hambre y me vendía por un arroz con leche, así que la gordura, en mi rango de atributos, está más o menos bien vista.

En aquel entonces le metí al World of Warcraft, las papitas, los cigarros y la Coca Cola como nunca. Un día me desperté, le quité la tarjeta de crédito al WoW y me dije: tengo que hacer algo (además de conseguir trabajo). Lo siguiente es una explicación de como bajé veinte kilos y como sigo bajando, como cambié pequeñas y grandes cosas para llegar a una vida más saludable, pacífica y, sí, digamos plena, al menos en salud.

Lo primero fue encontrar una buena excusa para salir a caminar, todos los días y hacer un poco de ejercicio. Mi excusa fue que el perro se emocionara cada que abriera la puerta y eso me animaba a salir. Los primeros días, mi animal acompañante y guardián, fue Killer. Digamos que se lo pedí prestado a Sol. Empezamos con caminatas de cuarenta minutos, una hora, en las mañanas. Fue muy importante establecer esta rutina a lo largo de meses, años.

Para mí es muy cómodo porque trabajo en casa y mi horario es más flexible, si trabajas en una empresa, compromete un horario donde puedas dedicarte a caminar o ejercitarte. Una hora al día, para mí, hizo una gran diferencia.

Más tarde, cuando Nico llegó a la casa y Killer empezó a gruñir y negarse a las caminatas, la rutina ya estaba puesta y el cachorro de basset se incorporó al ejercicio. Esto fue genial, ya que los basset son un desmadre, demasiado activos, inquietos y necios. Es recomendable que salgan, al menos, una hora al día a caminar. Así recogen olores que mantiene su cerebro activo y se ponen felices, curiosos y sanos.

Con esto quiero decir que un gran incentivo para establecerse una rutina de caminata, es conseguirse una mascota que te acompañe, que aproveche el ejercicio y que, por un día que no hagas, te destroce algo para que te acuerdes. Es importante escoger bien al tipo de mascota que deseas que te acompañe. Tener una mascota es un compromiso de vida. Los peces y los cactos, dicen por ahí, no son muy buenos para eso. Nico, en su primer año, necesitaba casi dos horas diarias de caminata para entrar en estado de reposo. Estuvo excelente para aumentar la actividad en una vida sedentaria.

Ya teniendo una rutina activa, lo siguiente fue conseguir algún sistema cómodo que me permitiera vigilar la rutina. Básicamente uso cuatro cositas que me ayudan a tomar nota de lo que estoy haciendo en cuanto a mi salud: Wii-Fit, MyFitnessPal, Endomondo y un podómetro (el PokéWalker de Pokémon SoulSilver).

Con Wii-Fit mantengo un registro de mi peso y anoto los pasos del día según el podómetro. También es muy bueno para iniciar con ejercicios ligeros, sobre todo cuando haces las cosas como yo: Despacio para que las rutinas perduren y formen parte de la vida. Los primeros meses, eran una o dos caminatas de 45-60 minutos, y luego media hora en wii-fit haciendo steps o alguna otra monada.

(Nota: también he hecho los otros métodos donde entro a un gimnasio y de chingadazo busco bajarle. Funcionan pero… son un método demasiado rápido, y aunque requieren fuerza de voluntad y consistencia, cuando entras en una etapa de bajón o difícil laboralmente hablando, el cuerpo lo resiente de inmediato. Esta vez estoy probando incorporar, modificar y cambiar algunos hábitos para que estos se queden en el sistema, en la raíz. Lifehacking de rutinas de vida).

Actualmente, estoy caminando una hora al día en la mañana (ya que Nico no soporta mucho el calor por su pelaje) y hago una hora y media de Wii-Fit (steps, footing, todo lo que está en el apartado de Aerobics para hacer cardio). También me di cuenta que, hoy en día, cubro entre 17,000 y 25,000 pasos diarios. Cuando inicié este plan, rondaba entre los 5,000 y 9,000. Esas pequeñas cosas te permiten descubrir como poco a poco estás entrando a una vida más activa y empujas a tu cuerpo a que suba, paulatinamente, sus límites. Sin prisas, permite que las rutinas modifiquen su camino poco a poco.

MyFitnessPal lo empecé a usar una temporada, al menos fui consistente unos nueve meses. Hasta ahora es el contador de calorías más completo que me he encontrado y funciona en dispositivos móviles y en página de internet. ¿De qué sirve contar las calorías? Bueno, algunas personas toman la cuenta obsesiva de cuánto están tragando y convierten su vida en un vórtice de matemáticas nutricionales. Algunas se obsesionan.

Eso está muy bien en un principio, al menos para que descubras cuánto hacen los chicles, los dulces, los vasos de refresco, los chocolatitos, los antojitos, las botanitas, las garnachas, las tortillas y cada una de esas cositas que van a parar directamente a todos esos depósitos de peso sedentario: o en las nalgas, o en las caderas, o dónde quiera que se te suba más rápido. Cuando llevas una cuenta rigurosa, incluso empiezas a sumar y restar directamente en la cabeza y te das cuenta que lo importante, lo verdaderamente importante, es no excederse. Como en el comercial de Pedro-Domeq, chingao, hasta escuchas la voz en tu cabeza: Conocer es no excederse, deja esa chingadera en el plato, huye. El contador de calorías me enseñó la moderación. Una vez que incorporas eso en tu rutina, descubrirás que decir no es tan chingón como alegrarse el día que te tragas un pastelito de puro gusto.

MyFitnessPal permite un montón de cosas y si realmente quisieras tomar una rigurosa cuenta de tu alimentación, te permite meter tus recetas, agregar alimentos a la base de datos y una preparación burda de un menú semanal. También puedes meter lo que haces de ejercicio al día para que lleve la suma y resta de lo que haces. Si le registras el peso ideal al que deseas llegar, entonces hace un cálculo de cuántas calorías diarias puedes comer para que, según sin ejercicio, puedas llegar al peso ideal. Por supuesto, esto sólo funciona si estás dispuesto a llevar la cuenta y ser honesto contigo, una bolsita de cacahuates tiene suficientes calorías como para cubrir una comida (y es nutricionalmente nefasto).

Endomondo es una de muchas apps que abundan para los teléfonos móviles que usan el ancho de banda como un GPS y registran cuántos kilómetros caminas (corres o pedaleas), en cuanto tiempo y cuántas calorías quemas. Hay sus opciones: Nike, Runmeter, etcétera. La verdad es que cualquiera de estas apps funciona. Con Endomondo me anoto el tiempo que hago con las caminatas matutinas (a veces nocturnas cuando Sol me acompaña y las nubes no amenazan con el chaparrón) que hago con la Nicolasa. Luego anoto los resultados en el WII-Fit que la base de operaciones donde verifico y estudio que tanto ha hecho mi cuerpo en el tiempo.

Finalmente, uno de los aspectos lúdicos de las caminatas, es el podómetro de Pokémon. Al pokémon lo considero como el animal virtual, el tamagotchi que forma parte de la simulación. Es un aparatejo que venden con el videojuego (el cual, no sé si confesar orgullosamente, jugué unas 250 horas) y te permite “llevar a un pokémon de paseo”. En el camino se encuentra cosas o, si ya juntó suficientes pasos, puedes ponerlo a luchar contra los pokemones de la ruta y llevártelos al videojuego. Es un pequeño motivante para, si veo que llevo doce mil pasos, tratar de aumentarlo a quince mil para ver que se encuentra el animalillo.

Nomás para darle carpetazo al post: Si llevas una vida sedentaria o muy ocupada, y sientes que necesitas ejercicio, no empieces soñando que necesitas meterte ya al gimnasio o que con seis meses de dieta ya chingaste. Considera empezar el cambio con pequeñas rutinas. Yo en diez kilos más, que pienso estarán fuera para diciembre, entonces cambiaré las caminatas por salir a correr… Sin embargo, me gustaría insistir que este fue un proceso de un año y medio o dos años. Enlisto muchos juguetitos (Nico es uno muy peludo y muy baboso) o herramientas que ayudaron, forzaron y le dieron consistencia a las nuevas rutinas. Los juguetes no son necesarios, motivan y facilitan las cosas, pero son comodidades. En sus inicios, todos estos datos los llevaba en una hoja de excel y hacía las cuentas a través de reglas de tres. Me pesaba en el súper y luego lo anotaba en un papel.

A esto le llamaría long con lifehacking. Si piensas hacerlo, sé paciente, consistente y anótalo todo. Funciona y te garantizo que funciona mucho mejor que los métodos donde te prenden un cerillo en el culo. Mucha suerte si lo intentas.

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