Pensamientos básicos de fotografía.
Persecusión de momentos.
Hace unos días, mi cuñada me preguntó si podría escribir algunos tips de fotografía porque le gusta mucho lo que publico en Facebook (Lo cual es un espejo de lo que publico en flickr e instagram). No soy fotógrafo profesional, y aunque me gusta, no me apasiona tanto el tema como para buscar todos los recovecos técnicos que puede ofrecer dicha profesión. Lo que sí, es que a través de la práctica y el trabajo que practiqué en comerciales, he adquirido algunos consejos prácticos, muy básicos y de corazón que puedo compartir sin temor a equivocarme.
Primero es encontrar el motivo por el cual tomamos una fotografía. Algunos son muy sencillos: Momentos y festejos familiares, la ternura que nos provoca una mascota, el asombro por algún recién nacido, las nubes, la naturaleza, el atardecer, los pájaros o las flores. Digamos, con esto, que la fotografía es un proceso de oportunidades, de guardar la memoria digital de estos instantes o momentos. Actualmente podemos agregar una cosa más que es el aspecto social de compartir, casi instantáneamente, en la red social de nuestra preferencia, estas imágenes para que las vean nuestros amigos, familiares y finalmente, el mundo entero. Al comprender que la fotografía es la búsqueda de oportunidades, entonces podemos jalar un poco el hilo para concluir que se trata de contar la historia (compartirla). El padre no está tomando la fotografía del recién nacido, sino está tratando de conservar y compartir el sentimiento que tuvo cuando nació el niño. El corresponsal de guerra no está tomando la fotografía de los heridos, busca compartir al mundo la desesperación que significa vivir en la incertidumbre de una zona de guerra.
Esa es la primera pregunta: ¿Por qué tomar una fotografía? Bien fácil, porque existe la oportunidad. La fotografía también tiene alma artística, y como toda disciplina artística, requiere jugar a que somos artistas. Empieza el proceso de separarse y comprender, también, que tienes la capacidad de narrar una historia, un testigo con la capacidad de guardar el momento. Si en el lenguaje publicitario, vulgarmente, se dice que un comercial es un cuento de chingadazo, la fotografía apenas es el chin y que el espectador perciba lo demás. Actualmente es muy barato comprarse una cámara digital. Incluso puedes hacerlo con tu celular. La fotografía no se trata de tener el mejor equipo sino de que aprietes un botón en tu cerebro que te haga buscar las fotografías que deseas tomar. ¿Tienes una cámara? ¿Te has preparado para el camino de grabar los momentos? Vamos bien. Recuerda que tienes una gran ventaja en que ya no tienes que gastar para revelar los rollos, así que no seas tímido y toma varias fotografías, deja el dedote en el botón y aprovecha. El ojo crítico se educará después.
De luz y de sombras.
Las mejores fotografías surgen cuando tenemos mucho sol. Es la mejor herramienta del fotógrafo. Si tienes control sobre la escena que piensas tomar, trata de buscar el sol de medio día que es cuando las sombras estorban menos. (Eso, siempre y cuando, si tienes en la cabeza que la sombra puede estorbar). En eso, la fotografía se parece mucho a la pintura. Un buen fotógrafo reconoce la luz y reconoce las sombras.
Un pequeño ejercicio que recomendaría, es el clásico ejercicio de dibujar una manzana. Monta una manzana sobre una mesa, dibuja su contorno y procura detallar las sombras que surgen alrededor del objeto. Practica, así como tienes un botón para fotografías practicamente infinitas, es probable que tengas suficiente lápiz y papel para dibujar cientos de manzanas. La apreciación de la luz y las sombras, nos enseñan a encontrar momentos fotográficos increíbles en escenarios aparentemente cotidianos.
Cuando la fotografía sea en interiores, estudia las luces de las que dispones. Es por eso que los fotógrafos que juegan más en serio empiezan a cargar con una bolsa diferentes tipos de luces y flashes. Incluso es posible construir tus propias luces para estos efectos (en internet vienen cientos de manuales para esto). Si no es posible, no tengas miedo en utilizar el flash que viene incluido en tu cámara. Una explosión de luz, inclusos en entornos de luz media o fría, ayudan muchísimo a resaltar el objetivo.
Percibir las sombras es importante para mejorar nuestras fotografías con flash. ¿Te has tomado fotos en un estudio para el pasaporte o para el diploma? Te sientan en un banquito, donde las luces están sobre ti en tres direcciones: Arriba, y dos luces al frente, una en cada lado. El propósito de esto es matar las sombras que pueden surgir de la nariz y otras sombras del rostro. También funciona para iluminar tus ojos. Estudia la posición en que tu cámara y su flash, pueden ayudarte a tomar mejores fotos.
Existen aplicaciones para iPhone (ni siquiera Photoshop, no vayamos tan lejos) que modifican el histógrama (de manera sencilla, esto es “la luz” que proporciona cada uno de los colores: rojo, azul, y amarillo o verde). También es posible modificar contraste, brillo y exposición. Pequeños movimientos a estos valores pueden ayudar bastante a mejorar el resultado. La fotografía digital facilita muchas cosas que antes, dependían de otras cosas como el tipo de rollo, el tipo de cámara y el tipo de flash, así como tener varios tipos de luces en un estudio. Hoy en día, hay muchísimas herramientas que nos pueden ayudar a mejorar la luz poco satisfactoria de una foto. El chiste es jugar y explorar.
El encuadre.
En la primera fotografía, el encuadre está mal hecho porque… si te fijas, me corto un pedazo de cabeza. En la segunda el encuadre es mejor y recuperé ese pedazo de cerebro que me faltaba, ajem, creo.
¿Has visto como los directores de cine, los pintores o los fotógrafos de la televisión, usan sus manos para crear un cuadro y admirar mejor un objeto, o un modelo? Lo encuadran. Con ello, miden rápidamente el espacio del que pueden disponer para grabar, pintar o fotografiar sus escenas. El encuadre es contener el universo en nuestra fotografía, ya será de nosotros si es un universo derechito o si este se está cayendo por los bordes. Un buen encuadre requiere tomarse el tiempo para medir que deseamos en nuestro escenario y el objeto (o los objetos) que deseamos resaltar en él.
Lo más común, y más fácil, es centrarnos en el sujeto. Otro ejercicio recomendado es tomarle fotografías a la manzana sobre la mesa. Jugar con la cámara hasta que la manzana quede bien centrada. Sin mucho “aire” (Un espacio de vacío, por ejemplo, de la manzana al techo), y tampoco sin cortarle la “cabeza” a la manzana. Las pantallas LCD de las cámaras digitales ayudan mucho para encuadrar mejor las fotografías, aprovéchalas. Respira, toma tu tiempo y no te apresures, procura que tu encuadre sea justo como lo deseas. La práctica de esto importa porque, así cuando estemos en situaciones de una fotografía rápida, misteriosamente y mágicamente, descubriremos que tenemos una noción natural del encuadre.
(Ese espacio en blanco, entre los objetos y el borde superior, es el famoso “aire”. Cuestión de gustos. Algunas veces se ve fregón, otras veces se ve terrible).
Una vez practicado los encuadres más sencillos, entonces sí, tómate tiempo para jugar y explorar encuadres más creativos. Lo vertical no tiene que ser necesariamente vertical. Un árbol recto y delgado podemos enchuecarlo para darle otra apariencia. Podemos voltear un paisaje de cabeza para que las nubes estén en el piso, y la montaña parezca una copa. A veces, un movimiento sutil del cuadro puede aumentar muchísimo la carga dinámica de una escena. Repito e insisto: Sin miedo, después de todo, no hay gasto de rollos.
Como dije al inicio pues no soy fotógrafo profesional pero pienso que estos detalles (persecusión de momentos; luz y sombras; encuadre) son muy básicos. En algún post futuro, me gustaría platicarles de algunas herramientas con las que edito mis fotografías en el iPhone y en el iPad.




















